Un año raro

by | Abr 26, 2021 | Sin categoría

Durante mis años anteriores del colegio, se me hizo una promesa constantemente: once será el mejor año escolar de todos, nada se le compara. Serán los grandes del colegio, entrarán en chiva, tendrán un desayuno especial solo para ustedes, irán a Cancún, se graduaron y se les dedicará toda una fiesta llamada PROM para celebrar el fin del colegio. Por mucho tiempo eso no me emocionó tanto como a otros de mis demás compañeros, yo lo veía como algo muy lejano y para lo que aún quedaba mucho camino por recorrer; eso no quita que no fuera algo que esperaba y deseaba hacer con mis amigos, pues aunque no estuviese tan entusiasmado como los demás, sí que contaba con todas esas cosas y con que fueran tan memorables y significativas como las describen. Tristemente, no lo podré averiguar jamás en algunos de los casos ya mencionados.

Entré a un curso llamado Doce, no Once, debido a una remodelación en el sistema de mi colegio, y debido a la emergencia sanitaria que tomó al mundo por sorpresa, mi colegio cerró por todo un año y las clases, junto con la gran bienvenida, fueron virtuales y sin todos los detalles que se nos había prometido. No hubo chiva, no hubo desayuno, no hubo bienvenida y no hubo gran reunión con los compañeros. Eso me dejó algo decepcionado, porque todo lo que se nos dijo del mejor año escolar de todos no estuvo para mí y mis compañeros. Tan diferentes eran las cosas que Once ni siquiera se llamaba Once, háganme el favor. Poco de lo que se nos dijo que iba a ser tan chévere permaneció ahí. Aún éramos el último año, pero éramos los grandes del colegio frente a una pantalla; era nuestro último año juntos, y lo pasamos distanciados.

Esto fue una constante para varios estudiantes. Varios contaban con que Once fuera a ser una de las más memorables épocas de sus vidas, cosa que terminó por ser cierta, solo que no de la forma que muchos esperábamos que lo fuera. Fue una lección del año pasado que poco importan realmente nuestros planes y que no porque queramos algo significa que vaya a ser. Una realidad dura y que golpeó a todos por igual, no solo a estudiantes. Innumerables personas tenían un plan que los ilusionaba y que se vio cancelado a último minuto debido a una pandemia que nadie vio venir.

Sin embargo, no se puede dar solo la mala cara. El año pasado, a pesar de su dureza, también puso a prueba la fortaleza de absolutamente todos. A todos nos habrá hecho reflexionar, replantear cosas que creíamos, aprender algo sobre nosotros, e incluso descubrir una habilidad o talento al que no se le pudo dedicar tiempo antes. Eso es un buen modo de pensar sobre los retos del 2020, no solo como un año duro, también como un tiempo de reflexión personal. Fue un año muy duro para varios de eso no hay duda, y a otros les habrá dado algo en lo que pensar. A unos les interrumpió la vida por completo, a otros se las alteró demasiado. En lo que muchos podrán estar de acuerdo es que, en definitiva, fue un año raro.

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